Canjica cremosa con canela y clavo
Un postre brasileño que llena la cocina con aroma a fiesta de junio: el maíz blanco se cocina despacio hasta quedar tierno y sedoso, y luego se deja envolver por la leche condensada, la canela y el clavo. Sírvela bien caliente o bien fría: de las dos formas reconforta.
🛒 Ingredientes
30 pers.
- 500 g de canjica (maíz blanco partido)
- 1,5 litros de agua
- 1,5 litros de leche entera
- 2 tazas de azúcar (unos 400 g)
- 10 clavos de olor
- 1 rama de canela
- 1 cucharada de canela molida
- 1 lata de leche condensada (395 g)
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Preparación
- 1
La noche anterior, enjuaga la canjica con abundante agua fría hasta que el agua salga limpia y déjala en remojo, bien cubierta de agua, hasta el día siguiente.
- 2
Escúrrela y pásala con el agua del remojo a una olla a presión grande. Cuando suba la presión, cocina unos 30 minutos y comprueba que el grano esté bien tierno.
- 3
Si aún está duro, cocina unos minutos más, removiendo de vez en cuando para que no se pegue al fondo.
- 4
Con la olla destapada y a fuego bajo, deja que se reduzca el exceso de líquido unos minutos. Añade entonces la leche y el azúcar y mezcla bien.
- 5
Incorpora la rama de canela y los clavos y, por último, la leche condensada, que es la que aporta la cremosidad.
- 6
Deja hervir a fuego bajo unos 10 minutos, removiendo, para que se integren los aromas.
- 7
Retira la rama de canela y los clavos. Si queda demasiado espesa, aligera con un poco más de leche. Espolvorea canela molida justo antes de servir.
💡 Consejo de la chef
La canjica espesa al enfriarse, así que ten un poco de leche templada a mano para aligerarla justo antes de servir. Está buenísima bien caliente y también muy rica bien fría al día siguiente.
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