Crema de Leche Condensada con Mousse de Fresa
Un postre de dos capas que enamora desde la primera cucharada: una crema sedosa de leche condensada en la base y una mousse esponjosa de fresa coronándola. Sin horno ni complicaciones, solo la nevera hace el trabajo. Ideal para días de calor o para cerrar cualquier comida con elegancia.
🛒 Ingredientes
8 pers.
- 1 lata (395 g) de leche condensada
- 790 ml de leche entera
- 125 ml de leche fría (para disolver la maicena)
- 2 huevos, yemas y claras separadas
- 2 cucharadas soperas colmadas de maicena
- 2 sobres de gelatina sabor fresa (unos 170 g en total)
- 6 cucharadas soperas de azúcar
- 500 ml de agua caliente (para la gelatina)
- 500 ml de agua fría (para la gelatina)
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Preparación
- 1
En una olla, mezcla la leche condensada, los 790 ml de leche y las yemas. Calienta a fuego medio sin dejar de remover.
- 2
Disuelve la maicena en los 125 ml de leche fría e incorpórala a la olla. Sigue removiendo hasta obtener una crema espesa, lisa y brillante.
- 3
Vierte la crema en un molde de vidrio hondo, deja enfriar a temperatura ambiente y lleva al refrigerador.
- 4
Disuelve los sobres de gelatina en los 500 ml de agua caliente, removiendo con energía durante 2 minutos.
- 5
Añade los 500 ml de agua fría y 2 cucharadas de azúcar. Mezcla bien y deja templar.
- 6
Bate las claras a punto de nieve con las 4 cucharadas de azúcar restantes hasta conseguir un merengue firme y brillante.
- 7
Incorpora con movimientos envolventes el merengue a la gelatina templada, con cuidado de no perder el volumen.
- 8
Vierte la mousse de fresa sobre la crema fría en una capa uniforme.
- 9
Refrigera al menos 4 horas — mejor toda la noche — y sirve bien frío directamente en el molde.
💡 Consejo de la chef
El truco está en la temperatura: la gelatina debe estar solo tibia antes de mezclarla con el merengue. Si está demasiado caliente, las claras se bajan y la mousse pierde su esponjosidad.
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