Delicia fácil de fresa sin horno
Un postre tan sencillo como reconfortante, listo en un momento y sin necesidad de encender el horno. Una crema sedosa de leche condensada, coronada con fresas frescas y una gelatina brillante, que siempre causa sensación en la mesa. Perfecto para celebraciones o para un domingo improvisado.
🛒 Ingredientes
15 pers.
- 1 litro de leche entera
- 2 botes de leche condensada (unos 800 g)
- 200 ml de nata para montar
- 5 cucharadas soperas de maicena (almidón de maíz)
- 500 g de fresas frescas
- 2 sobres de gelatina en polvo de fresa
🛍️ Material recomendado
Enlaces de afiliados de Amazon
Preparación
- 1
En una cazuela grande, mezcla la leche, la leche condensada y la maicena. Bate con unas varillas hasta que quede homogéneo.
- 2
Cocina a fuego medio, removiendo sin parar, hasta que la mezcla espese bien.
- 3
Retira del fuego, deja templar unos minutos e incorpora la nata batiendo.
- 4
Vierte la crema en un molde grande o fuente honda y alisa la superficie con una espátula.
- 5
Lava y limpia las fresas, córtalas por la mitad y repártelas sobre la crema.
- 6
Prepara la gelatina con la mitad del agua habitual: 150 ml de agua hirviendo para disolver el polvo y después 150 ml de agua fría.
- 7
Vierte con cuidado la gelatina templada sobre las fresas, cubriendo toda la superficie.
- 8
Refrigera al menos 4 horas, hasta que la gelatina cuaje bien, antes de servir.
💡 Consejo de la chef
Elige fresas bien maduras y aromáticas: son las que aportan todo el sabor. Para desmoldar sin problemas, sumerge brevemente el molde en agua caliente. Se conserva de 2 a 3 días en la nevera, tapado con film transparente.
🍽️ Completa tu menú
Más ideas para acompañar este plato
