Flan cremoso de fresa
Un postre cremoso sin horno en el que un suave flan de leche condensada se cubre con fresas frescas y una gelatina brillante. Solo necesitas una batidora y una cacerola — el frigorífico hace el resto. Ligero, vistoso e imposible de comer solo un trozo.
🛒 Ingredientes
10 pers.
- 1 lata de leche condensada (397 g)
- 1 lata de nata líquida (200 ml)
- 1 lata de leche entera (usa la lata vacía como medida)
- 3 cucharadas de maicena
- 3 cucharadas de azúcar (opcional)
- 2 yemas de huevo, coladas
- 1 sobre de gelatina en polvo con sabor a fresa
- 250 g de fresas frescas para decorar
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Preparación
- 1
Bate en la licuadora la leche condensada, la nata, la leche, la maicena, el azúcar y las yemas coladas durante 1 o 2 minutos, hasta obtener una mezcla bien lisa y sin grumos.
- 2
Pasa la mezcla a una cacerola y cocina a fuego lento removiendo sin parar con una espátula. La crema debe espesar: de 8 a 12 minutos, según la quieras más firme o más suave.
- 3
Vierte la crema aún caliente en una fuente rectangular de vidrio y deja que se atempere a temperatura ambiente.
- 4
Corta las fresas por la mitad y colócalas con el corte hacia arriba sobre toda la superficie de la crema ya fría.
- 5
Prepara la gelatina según las instrucciones del sobre, déjala templar y viértela con cuidado sobre las fresas con una cuchara, para no moverlas.
- 6
Refrigera al menos 4 horas, hasta que la gelatina cuaje bien. Sirve bien frío, cortado en porciones.
💡 Consejo de la chef
Deja que la crema se atempere antes de añadir las fresas y la gelatina: si van calientes, la superficie se ablanda y la gelatina no cuaja bien. Para cortar porciones perfectas, pasa el cuchillo por agua caliente entre corte y corte. Puedes cambiar la gelatina de fresa por una neutra con un poco de sirope de fresa.
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